La antigüedad del “Espíritu Santo”

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El “Espíritu Santo” es una de las creencias paganas más antiguas de la humanidad y sus atributos maravillosos sobrepasan todos los poderes de los magos, brujos, hechiceros y dioses de la antigüedad.

La idea de un “Espíritu Santo” originó en el caldo de fábulas y religiones mitológicas pre-históricas pero aún así, nadie puede definir exactamente lo que es.

© J. Russell, Diciembre 27, 2014
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Incorporado al Cristianísmo sin algún cambio, hoy día el “Espíritu Santo” es invocado por todo Cristiano, especialmente por los numerosos Apóstoles, Profetas, Pastores y Tele-Evangelístas fraudulentos que nos rodean.

El “Espíritu Santo” Cristiano, descendió en forma de paloma y aterrizó sobre la cabeza de Jesús durante su bautismo (Lucas 3:22). El “Espíritu Santo” en forma de pájaro (una paloma) es una tradición pagana, muy antigua.

En la India, una paloma era el símbolo uniforme del Espíritu Santo o sea el Espíritu de Dios. La paloma era el tercer miembro de la Trinidad, el regenerador y el poder re-generativo. Comparemos esto con (Tito 3:5): regeneración y renovación del Espíritu Santo.

Al bautizar una persona bajo la teocracia Brahmínica, se decía que era regenerado y nacido de nuevo, o sea, nacido en el espíritu o el espíritu (la paloma) los poseía.

En Roma, la paloma era un espíritu legendario, el cohorte (acompañante) de Venus, el emblema de la energía pro-creativa femenina. Así que era presentado como descendiendo al bautismo como el tercer miembro de la Trinidad.

La paloma también llenaba los oráculos Grecos con el espíritu y poder. En varias religiones antiguas, una paloma era el “Espíritu de Dios” (Espíritu Santo) que se movía sobre la faz de las aguas durante la creación (Génesis. 1:2).

En el antiguo templo Sirio de Hiera-polis, Samiramas tiene la paloma sobre su cabeza, la cual es el prototipo de la paloma sobre la cabeza del Mesías Cristiano durante el bautizo.

Durante el festejo de Whitsuntide, el descenso del Espíritu Santo era simbolizado en Londres por una paloma que soltaban de un agujero del techo de la Catedral de San Pablo, la cual continuaba una tradición antigua.

Durante ocasiones solemnes, cuando se esperaba que el Espíritu Santo descendiera o se invitara que descendiera, era mucho más probable que de primero nadie en la congregación se fijara cuando llegó. Así que la costumbre era liberar las palomas en el momento apropiado.

Las palomas son fáciles de entrenar, así que imágenes de palomas sentadas sobre los hombros o cabezas de sacerdotes y dioses eran un símbolo muy poderoso que impresionaba a las poblaciones supersticiosas en los tiempos antiguos, durante los ritos. Claramente, estas supersticiones siguen en pié hoy día.

El Espíritu Santo era el tercer miembro de la Trinidad en varias religiones orientales, así como en las naciones Góticas y Celtas. Esta idea de una tercera persona en la “Trinidad”, era común entre todos los pueblos antiguos (naciones) del mundo.

Padre, Hijo y Espíritu Santo o Padre, Palabra y Espíritu Santo (1 Juan 5:7) expresa la trinidad divina, del cual, el Espíritu Santo era el tercer miembro. El Espíritu Santo y el Espíritu Malvado eran en turno, el tercer miembro de la Trinidad. En estas trinidades, el tercer miembro no era del mismo rango con los otros dos.

En la Trinidad Theban, Khonso era inferior a Arion y Mant. En el trío Hindú, Siva estaba subordinado a Brhama y Vishnu. El concepto del Espíritu Santo Cristiano, es una copia exacta de estas creencias antiguas. Siempre ha estado en el puesto tercero, después del Padre y el Hijo o la Palabra, un esclavo que hace todo el trabajo difícil, por la cual recibe poca adoración.

Hoy día, pocas veces es adorado directamente en los círculos Cristianos y recibe poca devoción. Puede ser que por no haberle prestado suficiente reverencia se siente “tratado mal”, así que no fue demasiado diligente en asegurarse que el libro sagrado de los Cristianos fuera infalible.

Un “exámen” rápido del Nuevo Testamento nos informa que el “Espíritu Santo” es muchas cosas:
Juan 14:26, el “Espíritu Santo” es una persona o Dios personal.
Lucas 3:22, el “Espíritu Santo” asume la forma de una paloma.
Mateo. 13:16, el “Espíritu Santo” es un espíritu.
Juan 1:32, el “Espíritu Santo” es inánime un objeto sin sentimientos.
Juan 5:7, el “Espíritu Santo” es un Dios el tercer miembro de la Trinidad.
Hechos 2:1, el “Espíritu Santo” es un viento poderoso.
Hechos 10:38, el “Espíritu Santo” es un ungüento que se puede aplicar.
Juan 20:22, el “Espíritu Santo” es aliento y puede ser introducido en la boca del recipiente (costumbre antiguo oriental).
Hechos 2:3, el “Espíritu Santo” se sentó sobre cada uno, probablemente en forma de un pájaro (bautismo de Jesús).
Hechos 2:1, el “Espíritu Santo” es como lenguas de fuego.
Lucas 2:26, el “Espíritu Santo” es el autor de revelación e inspiración.
Hechos 8:17, el “Espíritu Santo” es una aura magnética, impartida al imponer las manos.
Marcos 1:8, el “Espíritu Santo” es un medio o elemento del bautizo.
Hechos 28:25, el “Espíritu Santo” aparece con órganos vocales y habla.
Hebreos. 6:4, el “Espíritu Santo” es impartido por medidas.
Lucas 3:22, el “Espíritu Santo” aparece con un cuerpo tangible.
Lucas 1:5, En muchos otros textos, las personas son llenadas con el “Espíritu Santo”.
Mateo. 11:15, el “Espíritu Santo” cae sobre personas en forma de una sustancia.
Lucas 4:1, el “Espíritu Santo” es un Dios dentro de un Dios (Jesus fue lleno del Espíritu Santo).
Hechos 21:11, el “Espíritu Santo” es masculino o femenino (Así dice el Espíritu Santo).
Juan 1:32, el “Espíritu Santo” es de género neutro.
Mateo. 1:18, el “Espíritu Santo”, el tercer miembro de la Trinidad asiste al primer miembro (el Padre), crear el segundo miembro de la Trinidad de los Dioses Solteros, la Palabra, o Salvador o Hijo de Dios.

El Espíritu Santo era el Aliento Sagrado en la tradición Hindú, que se movía sobre la faz de las aguas durante la creación e impartía vitalidad (vida) a todo lo que creaba. Este concepto es idéntico en el Cristianismo. En Salmos 33:6, la Palabra del Señor hizo los cielos y todos los huestes de ellos del aliento de su boca.

En el Brahmanismo, el aliento divino (el Espíritu Santo) fue soplado dentro de Adán para crear una alma viviente. El Rana o principio de vida de los Hindúes, es el aliento de vida por medio del cual Brhama, el Creador, le da vida (anima) al Barro, para así crear al hombre con un alma viviente.

Espíritu Santo, Aliento Sagrado y Viento Sagrado eran todos términos equivalentes para describir el suspiro de la boca del Dios Supremo, así decretado en las tradiciones paganas. El Viento Sagrado es sugerido por el viento fuerte que llenó la casa el día de Pentecostés (Hechos 2:2). El Viento Sagrado es un término aceptable para el Espíritu Santo en las religiones antiguas.

La doxología en los servicios religiosos de la iglesia Siria es así: “Alabado sea el Santo Viento Espiritual, que es el Espíritu Santo; Alabadas sean las tres personas, quienes son el único verdadero Dios”.

El hebreo “Ruh Elohim”, traducido como el Espíritu de Dios (Génesis. 1:2) en nuestra versión, es literalmente el viento de los Dioses. La palabra “Pneuma” del Nuevo Testamento Griego, a veces era traducido como Espíritu y otras como Viento, dependiendo como se les roncaba la gana a los traductores.

En Juan 3:5, la palabra es Espíritu y en el versículo ocho, es Viento y Espíritu. En Lucas 1:35 es el Espíritu Santo, todas traducciones de la misma palabra. En el Nuevo Testamento Griego, la palabra “Pneuma” es usado para Espíritu, Espíritu Santo, aliento y viento, así que en las escrituras Cristianas son sinónimas.

Estos traductores se autodenominaron una licencia especial para así usar la misma palabra en muchas maneras diferentes.

El Espíritu Santo aparece también como una lengua de fuego que se sentó sobre los Apóstoles individualmente (Hechos 2:3). Buddha, una encarnación de Dios de los Hindúes hace más de 2,000 años, es representado a menudo con una lengua de fuego sobre su cabeza.

La forma visible del Espíritu Santo como fuego era aceptado entre los Budistas, Druidas y Etrurians. El Espíritu Santo, cuando visible, era en la forma de fuego o un pájaro y siempre estaba acompañado por la sabiduría y poder.

Los Hindúes, Persas y Caldeos a menudo hacían ofrendas al fuego, símbolo del Espíritu Santo como el fuego solar. Hombres santos de Dios, como algunos de los profetas, eran considerados inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21; Hechos 28:25).

Los antiguos Celtas eran movidos por el Espíritu Santo y afirmaban que sus leyes Salic (setenta y dos en total) fueron inspirados por el Espíritu Salo o sea el Espíritu Santo, también conocido como el Espíritu de Sabiduría o la Voz del Espíritu.

El bautismo por el Espíritu Santo acompañado de fuego (Mateo 3:2) también se traza a la antigüedad. Los Tuscan, or Etrurians, bautizaban con fuego, viento (espíritu) y agua. El bautismo ante el primer miembro de la Trinidad, el Padre, era con fuego, el bautizo ante el segundo miembro de la Trinidad, la Palabra, era con agua y el bautismo ante el tercer miembro de la Trinidad, el Espíritu Santo, era con aliento, gas, espíritu o viento.

En la antigüedad, se llevaba el niño al sacerdote para nombrarlo ante el fuego sagrado. Entonces era rociado con agua sagrada desde un vaso hecho de madera del árbol sagrado llamado el Holme. Para impartir el Espíritu Santo por aliento (Juan 20:22), el sacerdote soplaba sobre el niño para así transferir el Espíritu Santo por el aire, “spiritus sanctus”. La práctica de inhalar y soplar sobre todos, era muy común entre los paganos antiguos.

El Espíritu Santo es el agente de la concepción divina, o sea el procreador de otros Dioses. Se dice que Jesús fue concebido por el Espíritu Santo (Mateo 1:18) y encontramos reclamos similares de procreación divina por el Espíritu Santo en las religiones antiguas.

En los mitos Hindúes, Sakya fue concebido por el Espíritu Santo, Nara-an. Sesostris de Egipto, como nos cuenta Manetho, le preguntó al oráculo; “Dime, tú fuego poderoso! Quién antes de mí subyugó todo y quien lo hará después de mí?” El oráculo reprendió diciendo: “Primero Dios, entonces la Palabra y con ellos el Espíritu”.

Plutarch, en su Vida de Numa, nos confirma que encarnación del Espíritu Santo era bien conocido por los antiguos Romanos, al igual que los Egipcios. Esta doctrina era universal.

El origen de la tradición del Espíritu Santo, es fácil de encontrar en el concepto trinitario de los Brahmistas. Primero está el Dios de poder y magnificencia, Brahma o Brahm, el Padre, segundo está el dios de la creación, la Palabra, al igual que la Palabra creativa de (Juan 1:3), tercero está el dios generativo y re-generativo, el Espíritu Santo.

En la teocracia Brahmínica, el Espíritu Santo era el ingrediente viviente, vital y activo que daba la vida. El Espíritu Santo en las escrituras Cristianas, es el agente en la concepción de Cristo, como nos dice Mateo, “fue concebido por el Espíritu Santo”.

El Espíritu Santo fue también el agente re-generativo durante el bautismo (de Jesús), aunque Lucas no nos dice porque el Espíritu Santo llegó en forma de pájaro y se sentó sobre su cabeza. Sin embargo, la razón y simbolísmo nos es revelado en las religiones míticas antiguas. Cristianos afirman que el bautismo les imparte un nueva vida espiritual, nacidos de nuevo y representado por una paloma.

Originalmente, el espíritu era de sexo femenino y la Trinidad consistía de dos seres masculinos y una femenina, esta ultima siendo la procreadora o re-generativa. Con la imposición del Patriarquismo, el sexo del Espíritu Santo fue cambiado del femenino al sexo neutro. El aliento de Dios Padre pasó a ser andrógino.

La ventosidad del Espíritu Santo, originó hace cientos de miles de años, cuando los habitantes de la tierra en su ignorancia, creían que un viento significaba el movimiento de algún dios, de paso por su valle, bosque o selva.

Los Budistas tenían su dios Vasus, quien se manifestaba como fuego, viento, tempestades, gases, espíritus, ráfagas y el aliento, casi un encaje perfecto con el Espíritu Santo Cristiano.

Este dios emanó del supremo y primordial Dios, quien era para los Brahmanis y Budistas una sustancia-aura espiritual, anima, viento, éter, fluidos vitales o fuego eléctrico del sol, concibiendo el bautismo de fuego. El tercer miembro de la Trinidad surgió de este ser y tenía los mismos atributos.

¿Cual era el pecado imperdonable en contra del Espíritu Santo? 

Esto era rehusar o impedir que el Espíritu Santo efectuara el segundo nacimiento. Ya que ser bautizado por el Espíritu Santo, era la única manera de redimir los pecados en contra del Padre o el Hijo (la Palabra).

Por rehusar o impedir el bautismo, no habría perdón, ya que era la única ruta o camino para lograr el perdón del pecado. Esta ofensa cometida en contra del tercer brazo del divino, cerraba para siempre la puerta al perdón en esta vida o al más allá.

Pecar en contra del Espíritu Santo, era bloquear el sendero a la puerta del cielo.

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